Biodiésel

Lunes, 02 Octubre 2017 22:05
La UNAM trabaja en la producción de combustibles menos contaminantes, que ayuden a disminuir los índices de contaminación en el Valle de México.
biodieselUno de ellos es el biodiésel, que se puede fabricar utilizando aceite comestible que desechan los casi 2 mil restaurantes que existen en la Ciudad de México.

La doctora Alejandra Castro González, de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, dijo que existen diversos factores que se hallan alrededor de este aceite de desecho. Primero las enfermedades por consumir este tipo de aceite, como el crecimiento del hígado y riñones; enfermedades cardiovasculares y la obesidad entre niños y adultos.

A diario se desechan entre 80 mil y 100 mil litros de aceite de cártamo; soya, maíz y girasol. Entre otros que pueden contribuir en la producción de biodiésel, un combustible menos contaminante y que reduciría el CO2; detonante del efecto invernadero, factor para las enfermedades respiratorias.

La doctora Castro González indicó que la UNAM pronto contará con una planta productora de biodiésel y que será un modelo a seguir en todas las delegaciones de la Ciudad de México.

“Actualmente el Seciti está apoyando a la delegación Tlalpan y a la Universidad, para tener una planta de biodiésel aquí en Ciudad Universitaria, y ser un modelo para todas las demás delegaciones y para el país. Pero esto apenas está iniciando, para el proyecto; los recursos financieros ya se entregaron hace un mes y por lo tanto esto no es de la noche a la mañana, la planta estará aproximadamente a finales de este año”.

La investigadora de la UNAM, mencionó que otros padecimientos por consumir aceite de desecho y que se hacen parecer como nuevos; son el engrosamiento de venas y arterias, el bloqueo de las mismas por el colesterol y los triglicéridos.

Sin embargo insistió en ese mercado negro de desechos de aceite comestible que se envasa y se vende en talleres clandestinos y se hace parecer como de reciente fabricación.

“Difícilmente, no lo podemos saber, porque el color queda como si fuera nuevo. Visualmente se nota como nuevo y no lo podemos distinguir, se necesita un equipo especial para medir y ver estos ácidos grasos”.

En otros países como Alemania y Holanda la fabricación de biodiésel logró ya beneficios por la limpieza del aire que respiran e incluso están comprando basura a Venezuela para la generación de energía.

Las normas establecidas por la Secretaría de Salud y la del Medio Ambiente ya están listas y sólo se espera la elaboración de una ley que controle y erradique el mercado negro.

Para Radio UNAM, Jorge Díaz González

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